La vicuña (Vicugna vicugna), es una especie emblemática de Perú, que figura en el Escudo Nacional como símbolo de la riqueza natural del país, y hasta hace poco se encontraba al borde de la extinción. Sin embargo, con un trabajo conjunto entre el Estado y comunidades andinas, se registró recientemente más de 40,700 vicuñas en 7 áreas naturales protegidas, en el marco del V Censo Nacional de la Vicuña, organizado por el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre, con la participación de guardaparques, comunidades altoandinas y gobiernos regionales, conformando un nuevo récord histórico de conservación más exitosas del continente, la cual permitió no solo evitar su desaparición, sino también generar un modelo de aprovechamiento sostenible reconocido internacionalmente.

Este camélido sudamericano y silvestre es el más pequeño del Perú, mide aproximadamente entre 80 cm y 1.20 m de alto, y pesa entre 35 y 55 kg dependiendo del sexo, edad y altitud en la que se encuentran. Esta especie es extraordinariamente valorada por su fibra, por ser una de las más finas del mundo (≈12 micras). Es por ello que su uso está regulado y se obtiene mediante prácticas tradicionales, como el ¨chaccu¨, tradición incaica controlada y sostenible, que garantizan el bienestar de los individuos y la recuperación del vellón. Esta valiosa fibra es obtenida mediante esquilas controladas realizadas cada 2 o 3 años, variando de acuerdo a la población y el protocolo de manejo.
Esta especie habita principalmente en la Puna y ecosistemas altoandinos, entre 3,800 – 5,000 msnm en grupos liderados por un macho territorial. También presenta una notable capacidad de desplazamiento y agilidad en terrenos altoandinos, con una velocidad estimada de hasta ~45-50 km/h en terrenos idóneos, lo que constituye una adaptación importante frente a depredadores naturales.
Las Áreas Naturales Protegidas donde se llevó a cabo el conteo de vicuñas fueron: Coto de Caza Sunchubamba, Reserva Paisajística Nor Yauyos-Cochas, Reserva Nacional Pampa Galeras Bárbara D’Achille, Reserva Nacional Salinas y Aguada Blanca, Parque Nacional Huascarán, Santuario Histórico de Chacamarca y Reserva Paisajística Subcuenca del Cotahuasi, aplicando metodologías estandarizadas de observación directa para la recuperación y manejo sostenible de esta especie, simbolizando uno de los casos más exitosos de conservación en América Latina.
Entre las áreas naturales protegidas con mayor presencia poblacional destaca la Reserva Nacional de Salinas y Aguada Blanca (Arequipa), donde se registraron más de 30 mil individuos, confirmando que estos espacios ofrecen condiciones óptimas de hábitat, protección y monitoreo continuo. Asimismo, se levantó información por categorías poblacionales (grupos familiares, tropillas, machos solitarios y crías), lo que permitirá ajustar planes de manejo y reforzar estrategias de conservación.
La información generada permitirá actualizar los planes de manejo, orientar políticas públicas, ampliar áreas de monitoreo, planificar acciones de manejo reproductivo y fortalecer cadenas de valor asociadas a la fibra de vicuña. Esta articulación entre conservación y desarrollo sostenible es esencial para mejorar los ingresos comunitarios, preservar conocimientos ancestrales y garantizar la continuidad de los ecosistemas altoandinos.
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