Lejos de la costa, mar adentro, bajo las aguas frías y profundas del Pacífico, existe una zona protegida que pocos conocen y que aún guarda más preguntas que respuestas: la Reserva Nacional Dorsal de Nasca.
Creada en 2021, esta reserva es la primera Área Natural Protegida exclusivamente marina del Perú, y también la más reciente y menos explorada. Se extiende por más de 60,000 km², cubriendo una cadena submarina de montañas volcánicas conocida como la Dorsal de Nasca, una formación geológica que se alza desde el fondo del océano y que alberga ecosistemas únicos en la región.
La importancia de esta reserva no solo radica en su tamaño o ubicación remota, sino en el enorme potencial que representa para la ciencia y la conservación. En sus profundidades habitan corales de aguas frías, tiburones, moluscos y crustáceos, muchos de los cuales podrían ser nuevos para la ciencia o especies endémicas aún no documentadas. También es zona de paso para grandes cetáceos migratorios y otras especies marinas de importancia ecológica y económica.
A diferencia de otras áreas protegidas más accesibles, la Reserva Nacional Dorsal de Nasca no tiene infraestructura turística, ni senderos, ni visitas regulares. Es un laboratorio natural en pleno océano, silencioso y vasto, donde cada expedición representa una oportunidad única para descubrir lo desconocido.
Su creación marca un paso histórico para la protección de los ecosistemas marinos del Perú, y representa un compromiso con el manejo sostenible de nuestros océanos, aún en las zonas más alejadas de nuestra costa.